Jerrie . Parte 2

Jerrie sabía cómo tocar a una persona, fuera hombre o mujer, ese instinto estaba muy despierto en ella. Había crecido luchando contra su cuerpo hasta aprender a amarlo y en ese largo y a veces tortuoso trayecto aprendió a mimarlo y satisfacerlo. Durante unos minutos continuó masajeando su pene y lo contempló con orgullo. Sus dedos resbalaban sobre la piel húmeda y enjabonada. Se acarició el glande, apretándolo entre sus dedos índice y pulgar, y deslizó la mano derecha hacia abajo, buscando sus testículos y su periné hasta llegar al ano. Lo estimuló con dos dedo mientras con la mano izquierda se acariciaba un pecho. Entonces se acordó de Raúl, el primer chico con el que había estado aquella tarde. Jerrie disfrutaba con una mujer, pero a ella le gustaban los hombres y si eran un poco aniñados aún mejor. Raúl le pareció un caramelo desde que le abriera la puerta de su apartamento de soltero. Supo de inmediato que pasaría un buen rato con él y el joven no la decepcionó. Otra combinación más en el maravilloso mundo del sexo, un chico hetero, amante de las mujeres, pero con ganas de saber qué se sentía haciendo el amor con una chica transexual. Y nuevamente, ¿quién mejor que Jerrie?, la estrella de mundosexanuncio, la starlette de la casa, la divina Jerrie.

Raúl la colocó de espaldas sobre la cama, se situó de rodillas entre sus piernas y la penetró con firmeza mientras la sujetaba por ambos tobillos. Aquellos vaivenes hicieron que Jerrie empezara a mover las caderas al son del recuerdo e introdujera la punta de los dedos en su ano. Salió a medias de la ducha, estiró la mano y abrió un cajón del armarito para extraer un consolador que guardaba para sus duchas especiales. Necesitaba un poco más. Adhirió el artefacto con sus ventosas a la pared de atrás, a una altura que conocía bien, se inclinó hasta que su cuerpo y sus piernas estuvieron en ángulo recto y con una mano llevó la punta del objeto hasta la entrada de su culo. Primero la dejó allí, se regaló esos segundos de sentirla en la entrada, anunciando el siguiente paso. Entonces hizo unos sutiles movimientos circulares y se lo introdujo hasta la mitad, recordando a Raúl empujar contra ella. Antes de acabar, el chico extrajo su pene y lo hermanó con el miembro de Jerrie, los frotó los dos a la vez con ambas manos hasta que se corrieron al tiempo. A Jerrie le encantó, le pareció un amor. Suspiró de placer al rememorarlo. Se apretó contra el consolador y lo dejó entrar un poco más mientras se masturbaba, ahora con ganas, buscando el orgasmo, que no tardó. Al notar que se acercaba el momento y que ya no podía ni quería retenerse, se quedó quieta, frenó las caderas y redujo al mínimo el movimiento de la mano, permitiendo que su néctar blanco recorriese el camino sin urgencia, gozando cada milímetro. Un chorro poderoso y espeso surgió de repente y se proyectó hasta topar con la mampara de vidrio. Jerrie saboreó la descarga y la dulce sensación de debilidad posterior.

Ya fuera de la ducha, frente al espejo del baño, volvió a mirarse. Su sexo aún conservaba un grosor y una longitud respetables. Su cuerpo, todavía húmedo por el vapor, y el color de su rostro, levemente ruborizado, le parecieron deseables. Se acercó al bolso, sacó su teléfono móvil y se fotografió frente al espejo antes de que su pene perdiera aquel goloso tamaño. Tecleó » www.mundosexanuncio.com «, entró en su anuncio y añadió la foto a su estudiado repertorio. Solo un servicio para el día siguiente, uno especial, largo. Descansaría bien y en unas horas estaría preparada para repartir cariño y sexo, lo que mejor sabía hacer.

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